Actualidad

¡S.O.S! Noviazgos en el jardín

junio 2019 | OAP! Nº141

Por Valeria Chiti

 

Hoy el mundo avanza vertiginosamente en todos los planos y nosotros, conscientes o no, nos sumamos a este ritmo voraz. Los niños no son la excepción y, como padres, nos encontramos de repente lidiando con temáticas que nos parecen apresuradas: el noviazgo se incluiría entre ellas. Pero ¿es así realmente? ¿Qué es lo “esperable” en los pequeños desde lo vincular? ¿Cómo reaccionar? 

Ayer, hoy y siempre

Según la Licenciada Ivanna Shilton, psicóloga y profesora de nivel inicial, los noviazgos en el jardín de infantes siempre existieron y existirán (lo cual no quita que siempre sea una sorpresa para los padres al momento de enfrentarlo).

“A partir de los tres años de edad los chicos comienzan a descubrir, vivenciar y explorar su sexualidad. Este estar de novios en algunos niños a veces forma parte del período de desarrollo de la misma”, asegura Ivanna.

Consultada acerca de la frecuencia de casos en las salas de jardín, Alix Bonorino, profesora de nivel inicial en una institución privada no registra un incremento de esta situación pero sí considera que los chicos están mucho más en contacto que antes con temas y ámbitos del mundo adulto y con el uso de la tecnología (acceso a medios de comunicación, televisión, series y otros) y expresa su preocupación acerca de cuidar la inocencia de los niños y sus espacios. “Considero importante que los chicos no estén en contacto con determinadas imágenes o temas desde tan chicos para evitar que se naturalicen situaciones que quizás no son propias de la edad”, sugiere Alix.

Las cosas por su nombre

¿A qué nos referimos cuando hablamos de noviazgo en el jardín? Alix explica que a veces los chicos tienen más afinidad, relación o un especial cariño con algún compañero en particular. Suelen ser los padres los que ponen el rótulo de “noviazgo” a ese vínculo, y los chicos lo repiten luego porque lo escucharon, sin tener un concepto claro de lo que esto implica.

Para Ivanna suelen ser relaciones inocentes, un juego afectivo entre niños de diferente sexo que se sienten atraídos y disfrutan de la mutua compañía. Los niños tienen como modelos a sus padres, a los protagonistas de los cuentos y las películas, y replican lo que ven en juegos simbólicos relacionados con vínculos afectivos como “la mamá y el papá”, “superhéroes y heroínas” e incluso lo llevan a la realidad convirtiéndose en “novios”. La connotación sexual que le da el adulto al tema en nada se asemeja a lo que vive, siente y hace un niño de 4 o 5 años.

Al que le toca, le toca…

… porque la suerte es loca, y las variables muchas. Lo que le pasa a un niño no necesariamente le pasa al otro y ya estamos prevenidos contra el mal hábito de las comparaciones. Por eso, si bien estas relaciones son perfectamente “esperables”, también sucede que no haya rastro de ellas hasta mucho más adelante.

No todos los chicos están dispuestos a experimentar este tipo de vínculos afectivos con sus compañeros, explica Ivanna. Algunos lo hacen y otros no, y ambos están dentro del parámetro de lo normal. Por lo general en salas de 4 y 5 años existen una o dos parejas de novios. Según Alix, es más frecuente entre las nenas. Y si bien puede en algún momento tener un efecto contagioso en el grupo, son relaciones efímeras que terminan antes de transcurrir el año escolar.

Ya en primer grado, alrededor de los 6 años, los niños comienzan una etapa denominada latencia, como explica Ivanna. En ese momento, el interés por la sexualidad disminuye, incluso aparece una mayor distancia entre niños y niñas.

Hasta dónde

Siendo una relación de juego y diversión, Alix define dos puntos clave frente a los cuales intervenir: uno, si hay algún beso y dos, si por una cuestión de exclusividad se deja de socializar con los otros compañeros.

Ivanna coincide con ella. “Las maestras jardineras estamos acostumbradas a tratar este tema con naturalidad y espontaneidad, sin embargo no lo incentivamos y evitamos cualquier situación que involucre besos. Aquí es donde nos introducimos al tema límites, que no sólo aplica en casos de mala conducta sino para ayudar a los niños a comprender qué es adecuado dentro del marco escolar. En estos casos se les explica que estas vivencias podrán experimentarlas más adelante. Así, con la intervención oportuna del adulto, estos vínculos no interfieren con la dinámica de la sala”, aclara.

Consultada acerca de la reacción de los padres, Alix asegura que en la mayoría de los casos “les divierte y lo toman con gracia. Incluso fomentan el que uno le lleve o haga un dibujito o cartita al otro.”

En otros casos, la reacción de los padres es de preocupación. “A estos últimos se les aconseja escuchar a sus niños pero restarle entidad al asunto”, afirma Ivanna. Además, agrega que muchos padres acuden al consultorio porque notan una exacerbada sexualidad en sus hijos. En esos casos, se les transmite tranquilidad, haciéndoles saber que es un período de exploración y de autoconocimiento y que los juegos sexuales infantiles están dentro del marco de lo normal.

“Nunca es tarde para el amor”, suele decirse por ahí. Siempre y cuando sean vínculos positivos, sanos y sin rótulos tergiversadores, podemos reflexionar también que nunca es temprano.

 

“Cuando la voy a buscar me dice: hoy quiero invitar a Tomi porque es mi novio. . . Así, de frente, me entero de la situación y me acuerdo que no sabía que decirle, creo que zafé diciéndole que ese día no podía porque tenía baile”.
Mamá de Anto (4).

“Cuando Pipe me dijo que Clari era su novia no le di mucha bola, me lo venía repitiendo cada tanto y yo no quería darle demasiada importancia. Pero a la semana me llama la mamá de Clari y me pregunta: Pipe y Clari son novios, ¿vos sabés algo? Ahí me cerró todo”.
Mamá de Felipe (5).

“Con Marcos fue re natural, siempre jugaba con Lupe y no sé cuando empezaron a decir que eran novios, al punto que con los papás que somos amigos, nos gastamos y nos tratamos de suegros”.
Papá de Marcos (4).

 

Consejos desde el diván

Desde la psicología, nos asegura Ivanna, el mensaje es el mismo para padres, maestros y colegios:

  • No alarmarse
  • No regañar a los niños
  • No permitir besos en la boca (ver límites)
  • Hacer hincapié en la palabra amistad.

Saber abordar el tema ayuda a los niños a vivir esta instancia sin culpa ni remordimientos. El diálogo es fundamental, primero con nuestros hijos y luego con la institución (colegio, maestros, gabinete psicopedagógico, etc).

 

Valeria es diseñadora gráfica de la UBA y se desempeña como redactora creativa | valeriachiti@hotmail.com

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