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Estimulación temprana: la clave también es la atención

febrero 2019 | OAP! Nº137

Desde que se sabe que un niño va a llegar al mundo, cada novedad es recibida con un mar de emociones. Las ecografías, el sexo, las clases pre-parto, el baby shower, y más. Y en el momento de la llegada del bebé, todo se intensifica. Encontrar los parecidos, las primeras noches en el hogar, el primer baño. Pero, ¿qué pasa cuando en el crecimiento de este ser se perciben actitudes distintas? La respuesta a este interrogante es la estimulación temprana.

Desde muchos sitios de maternidad, centros de infancia y niñez y revistas, se trata de definir a la estimulación temprana como un conjunto de herramientas para potenciar el desarrollo físico, intelectual y social de los infantes. Consultamos a los que más saben: Carolina Piotto  tiene una Diplomatura en Estimulación Temprana y cuenta que se trata de  “una disciplina que se enfoca en niños de 0 a 6 años, que hayan nacido con alguna dificultad, por ejemplo prematuros o con algún síndrome o patología, para mejorar la calidad de vida de estos chicos y sus familias”. De acuerdo a estas características, son candidatos a recibir estimulación temprana aquellos niños que presentan algún tipo de patología como trastorno del especto autista, síndrome de Down, parálisis cerebral, problemas motrices o consecuencias derivadas de un nacimiento prematuro. Además,  dentro de las funciones de esta disciplina, Piotto resalta que la principal es “la de romper el  mito, para que no se etiqueten a los niños bajo un diagnostico que puede ser hasta erróneo. Siempre hay que explorar, visualizar y entender lo que los chicos pueden hacer por su cuenta, así se los alienta y ayuda mediante técnicas y ejercicios para que puedan mejorar su calidad de vida cotidiana”

Pese a los videos en YouTube y algunos artículos periodísticos, la estimulación temprana sufre de falta de difusión. Pero probablemente también suceda de esa manera porque  esta disciplina forma parte de un movimiento muy reciente en el mundo, donde se busca enfatizar las potencias de los menores para que, a partir de ellas, se puedan abarcar aquellas dificultades que presentan en su desarrollo. Sin embargo, este poco conocimiento sobre la estimulación temprana no es el mayor impedimento para su aplicación en los niños. Aunque parezca duro, la muralla a derribar puede estar delimitada por los propios padres: “muchas veces los papás, inconscientemente, desarrollan una idea de perfección con sus hijos y no les permite ver con claridad cuales son los pequeños obstáculos que tienen en su andar cotidiano. Cuando se dice que la estimulación temprana sirve para mejorar la calidad de vida de las familias se refiere a esto. En brindar las herramientas necesarias para que los papás puedan entender cuáles son esos problemas que se van a abordar mediante distintas herramientas, cómo pueden ayudar a sus hijos y por sobre todo, cómo involucrarse en las actividades para que todo el proceso sea más ameno”.

No existe una guía específica de cómo detectar cuándo un menor necesita de las herramientas de la estimulación temprana. Lo que Carolina sí detalla son unas alertas para prestar atención en los chicos: “Dentro de los rasgos físicos, podemos estar atentos si la carita del niño tiene ojos muy saltones, si su nariz es proporcionalmente chica al resto de su rostro o si su frente es muy grande también. Dentro  de lo que es más motriz o intelectual, debemos prestar atención si el bebé no tiene sonrisa social, si tiene posturas flácidas, mirada perdida o si no puede seguir objetos. Cuando van creciendo, también podemos fijarnos si tienen o no estereotipas, aleteos frecuentes o escolalia”.

Lejos de generar miedos, es importante revisar cada punto de lo que propone la estimulación temprana para que los chicos puedan desarrollar sus capacidades e intelecto en la mayor de sus posibilidades. La disciplina en cuestión propone trabajar las partes sensorial, motriz y vincular, mediante juegos con “con texturas, con objetos varios, con encastres, dominós, emboques y hasta pre libros. Lo importante es generar un buen clima de complicidad con el bebé o el menor, para que se sienta cómodo y de lo mejor de sí”, finaliza Piotto. En definitiva, cada chico definirá su experiencia con la estimulación temprana pero es importante que se difunda cuáles son sus beneficios si se  detectan esas alarmas a tiempo.

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